El arroz es, probablemente, el único alimento de consumo diario al que el reglamento europeo pone seis límites distintos del mismo contaminante, uno por formato: 0,15 mg/kg para el blanco, 0,25 para el integral y para la harina, 0,30 para las tortitas y el arroz hinchado, 0,10 para el arroz destinado a alimentos infantiles y 0,030 para las bebidas. Cuando un regulador se toma la molestia de distinguir seis casos dentro de un mismo cereal, es porque la diferencia entre ellos es real y medible.

Aquí están esas seis cifras, de dónde sale el arsénico, por qué el arroz integral tiene más que el blanco —que es justo lo contrario de lo que se suele oír en una tienda como la nuestra— y qué se puede hacer en la cocina, que es donde se gana la mitad de la partida. Sin alarmismo y sin tranquilizar de más: el arsénico del arroz no es un escándalo, es un riesgo acotado con números públicos, y los números dicen que importa mucho más en el plato de un niño de dos años que en el tuyo.

En corto

  • El arsénico del arroz es geológico: viene del suelo y del agua de riego, no de los tratamientos. Por eso el arroz ecológico no tiene menos, y el reglamento le aplica exactamente el mismo límite.
  • Seis límites legales de arsénico inorgánico: blanco 0,15 mg/kg, integral y harina 0,25, tortitas y arroz hinchado 0,30, arroz para alimentos infantiles 0,10 y bebida de arroz 0,030.
  • El integral tiene más porque el arsénico se concentra en el salvado, que es también donde están la fibra, el manganeso, el magnesio y la tiamina. Las dos cosas vienen juntas.
  • EFSA no fija un nivel seguro: el arsénico inorgánico es un carcinógeno genotóxico. Su punto de referencia de 2024 es 0,06 µg por kilo de peso corporal y día.
  • Cocer con agua de sobra y tirarla quita alrededor del 54 % en el integral y del 73 % en el blanco. Lavarlo antes apenas hace nada.
  • Los menores de cinco años no deben tomar bebida de arroz en lugar de leche. Y las tortitas de arroz tienen el límite legal más alto de los seis.
  • La única declaración de salud autorizada en la UE que contiene la palabra «arroz» no es del arroz: es de la monacolina K del arroz de levadura roja, y a una dosis que hoy es ilegal.

De dónde sale el arsénico del arroz

El arsénico es un elemento de la corteza terrestre. No es un aditivo, no es un residuo de tratamiento y no se puede quitar del campo: está en el suelo y, sobre todo, en el agua subterránea de muchas zonas arroceras del mundo. Lo que hace especial al arroz es cómo se cultiva. El arrozal se inunda, y un suelo encharcado se queda sin oxígeno; en esas condiciones el arsénico pasa a formas móviles y solubles que la raíz absorbe con mucha facilidad, usando los mismos transportadores con los que capta silicio y fosfato. El resultado es que el arroz acumula bastante más arsénico que cualquier otro cereal plantado en el mismo suelo, y es la razón por la que el reglamento europeo lo saca de la casilla general de los cereales y le dedica una sección propia.

No todo el arsénico cuenta igual. Hay formas orgánicas, de toxicidad baja, y formas inorgánicas —arsenito y arseniato—, que son las que preocupan. El reglamento solo limita las inorgánicas, y EFSA las clasifica como carcinógeno genotóxico, lo que en la práctica significa que no se puede establecer una ingesta diaria admisible: no hay una cantidad por debajo de la cual se pueda afirmar que no pasa nada. Es una diferencia importante respecto a casi todo lo demás de lo que hablamos en este blog, donde casi siempre hay un umbral.

Dentro del grano el arsénico tampoco se reparte de forma homogénea: se concentra en las capas externas, el salvado y el germen, que son precisamente las que el pulido elimina. De ahí sale la tensión que recorre todo este artículo, porque el salvado es también donde viven la fibra, el manganeso, el magnesio y la tiamina. El arroz integral conserva las dos cosas a la vez, y ninguna de las dos es despreciable.

Un trabajo publicado en Risk Analysis en 2025 por Scott y Wu midió algo más fino que la concentración total: qué proporción del arsénico del grano es de la forma inorgánica. En arroz estadounidense fue del 48 % en el integral frente al 33 % en el blanco; en arroz de fuera de Estados Unidos, del 65 % frente al 53 %. Es decir, el integral no solo tiene más arsénico total: una fracción mayor de ese total es la forma que el reglamento limita.

En la dieta europea, el informe de exposición de EFSA de 2021 sitúa como principales contribuyentes al arsénico inorgánico el arroz, los productos a base de arroz, el resto de cereales y productos de cereales, y el agua de bebida. Para la mayoría de la gente el arroz no es la única fuente, pero sí la más fácil de modificar.

Seis cifras para seis arroces: lo que dice el reglamento

Los límites máximos de arsénico inorgánico están en el anexo I del Reglamento (UE) 2023/915, sección 3.4.1, con una nota que remite a las definiciones de la norma del Codex 198-1995. Esta es la redacción oficial, en miligramos por kilo:

  • Arroz elaborado (arroz pulido o blanco), no sancochado: 0,15. Es el arroz blanco de toda la vida.
  • Arroz sancochado y arroz descascarado: 0,25. «Descascarado» es el integral: se le quita la cáscara pero no el salvado. Un 67 % más de margen que el blanco.
  • Harina de arroz: 0,25. Mismo límite que el integral, porque la harina suele hacerse de grano completo.
  • Tortitas de arroz, obleas de arroz, galletitas de arroz, pasteles de arroz, copos de arroz y arroz hinchado para desayuno: 0,30. El límite más alto de los seis, el doble que el del arroz blanco.
  • Arroz destinado a la producción de alimentos para lactantes y niños de corta edad: 0,10. El más estricto del grano, un tercio por debajo del blanco corriente.
  • Bebidas no alcohólicas a base de arroz: 0,030. Cinco veces más estricto que el arroz blanco, porque una bebida se toma por vasos y no por cucharadas.

Dos avisos para leer bien estas cifras. El primero: son techos legales, no medias. EFSA evaluó 2.621 muestras de arroz y productos a base de arroz frente a los límites de la UE y solo 51 los superaban, menos del 2 %. El arroz que está en el lineal está, en su mayoría, muy por debajo del techo. El segundo: el reglamento vigila más de una cosa en el mismo grano. En el mismo anexo, el arroz tiene un límite de cadmio de 0,15 mg/kg, el mismo que la quinoa y el salvado de trigo, que es el tipo de límite que ya contamos al hablar del chocolate negro y el cadmio.

Y una curiosidad reveladora: en los límites de micotoxinas de los cereales —deoxinivalenol, zearalenona— el reglamento excluye expresamente el arroz y los productos a base de arroz. El arsénico es el riesgo propio de este cereal, igual que las toxinas T-2 y HT-2 lo son de la avena. Cada grano tiene el suyo, y el regulador lo sabe.

Cuánto arsénico es demasiado: el punto de referencia de EFSA

En enero de 2024 EFSA actualizó su evaluación del arsénico inorgánico en los alimentos y fijó un punto de referencia de 0,06 µg por kilo de peso corporal y día, basado en el cáncer de piel y derivado de un estudio de casos y controles. No es una ingesta tolerable: es una estimación conservadora de la dosis más baja a la que empieza a verse un aumento de la incidencia. Con él, EFSA calcula márgenes de exposición, que para los adultos quedaron entre 2,0 y 0,4 en consumidores medios y entre 0,9 y 0,2 en consumidores altos. Un margen por debajo de 1 significa que la exposición estimada está por encima del punto de referencia. La conclusión del dictamen es literal: la exposición de los consumidores plantea una preocupación para la salud, y los expertos se declararon un 69 % seguros de que los consumidores del percentil 95 tienen un riesgo aumentado de cáncer de piel.

Hagamos la cuenta con la ración, que es lo que se puede hacer en casa. La ficha del arroz de la Fundación Española de la Nutrición usa una ración de 70 g de arroz crudo. Si ese arroz blanco estuviera justo en el límite legal de 0,15 mg/kg, aportaría 10,5 µg de arsénico inorgánico. El punto de referencia de un adulto de 70 kg es de 4,2 µg al día. O sea: una sola ración en el techo legal son dos veces y media el punto de referencia diario. Repetimos lo de antes, porque sin eso la cuenta engaña: el arroz real está casi siempre bastante por debajo del techo, y el punto de referencia no es una línea que no se pueda cruzar, es el nivel a partir del cual el riesgo se vuelve medible en los estudios.

Donde la cuenta deja de ser teórica es en los niños. El informe de exposición de EFSA de 2021 da, para los niños de corta edad, una media de 0,30 µg/kg de peso y día y un percentil 95 de 0,58; en lactantes el percentil 95 llega a 1,20. Son cinco y veinte veces el punto de referencia, y no por glotonería, sino por aritmética: un niño de 12 kg que come 60 g de arroz recibe por kilo de peso casi seis veces lo que un adulto de 70 kg que come lo mismo. Por eso el reglamento baja a 0,10 el límite del arroz destinado a alimentos infantiles y a 0,030 el de las bebidas, y por eso el trabajo de Scott y Wu de 2025 encontró que los consumidores de arroz integral de 6 a 24 meses llegaban a 0,295 µg/kg de peso y día, por encima del valor de referencia que usaba el propio estudio.

Resumiendo sin suavizarlo: si eres un adulto que come arroz dos veces por semana, este artículo es interesante pero no urgente. Si en tu casa hay un niño pequeño que desayuna tortitas de arroz, come papilla con harina de arroz y bebe bebida de arroz, la cuenta cambia de categoría.

Qué hacer, en seis pasos

1. Separa el arroz de los niños del arroz de los adultos

Es el cambio con más efecto y el que menos cuesta. El límite legal del arroz blanco es 0,15 y el del integral 0,25, y la fracción inorgánica es menor en el blanco. Para el plato de un niño pequeño, el blanco es la opción razonable; para el tuyo, el integral aporta fibra, manganeso y magnesio que el blanco no tiene. No hay que elegir uno: hay que elegir para quién.

Comprar dos arroces distintos solo sale a cuenta si no te obligan a llevarte un kilo de cada. En nuestras tiendas hay tres arroces a granel —redondo blanco, redondo semiintegral y redondo integral— y se pueden pesar 500 g de dos de ellos el mismo día. En envasado, el equivalente razonable son el largo blanco o el redondo blanco de Calasparra para los pequeños y el redondo integral del Delta para los mayores.

2. Cuece con agua de sobra y tírala

El arsénico inorgánico es soluble en agua, así que el método de cocción decide cuánto se queda en el plato. El problema es que la forma habitual de cocer el arroz en España —por absorción, dos partes de agua por una de arroz— no quita nada: toda el agua acaba dentro del grano, y con ella el arsénico.

El método con cifras publicadas es el que Menon y su equipo describieron en Science of the Total Environment en 2020, el «parboiling con absorción»: se pone a hervir cuatro partes de agua por una de arroz, se echa el arroz, se hierve cinco minutos, se tira esa agua, se añaden dos partes de agua nueva y se cuece tapado a fuego medio-bajo hasta que se absorbe. Con ese método la reducción de arsénico inorgánico fue de alrededor del 54 % en arroz integral y del 73 % en arroz blanco, y —esto es lo que lo hace recomendable— retuvo el potasio, el magnesio, el cinc, el manganeso y el fósforo mejor que los demás métodos que probaron. Cocer en mucha agua y colar también arrastra arsénico, pero se lleva por delante más minerales.

3. Cuenta los formatos, no los platos

Mucha gente cree que come poco arroz porque lo cuenta como plato de arroz. El arroz aparece en la despensa con cinco caras distintas, y cuatro de ellas no parecen arroz: las tortitas y el arroz hinchado del desayuno y la merienda, la harina de arroz de los rebozados y la bollería sin gluten, la pasta de arroz, las bebidas vegetales de arroz y los tarritos y papillas infantiles.

El dato que conviene retener es que el formato cambia el límite legal, y no poco. El tortitas de arroz y el arroz hinchado tienen el límite más alto de los seis, 0,30 mg/kg, porque inflar el grano concentra lo que haya: se quita agua y queda el resto. Eso no las convierte en un producto peligroso, pero sí descarta la idea de que son un picoteo neutro del que se puede comer sin contar.

4. Si comes sin gluten, el arroz se multiplica sin que lo notes

Para una persona celíaca o que evita el gluten, el arroz no es un cereal más: es el sustituto por defecto del trigo en el pan, la pasta, la harina, las galletas y los cereales de desayuno. Un análisis de la encuesta NHANES publicado en Epidemiology en 2017 comparó a quienes declaraban dieta sin gluten con el resto de la muestra y encontró casi el doble de arsénico total en orina y un 70 % más de mercurio en sangre. Hay que decir el límite del estudio: de 7.471 participantes, solo 73 seguían dieta sin gluten, así que es una señal, no una medición fina.

La solución no es volver al gluten, obviamente, sino repartir. El macarrón de arroz puede alternarse con pasta de legumbre, y la harina de arroz con harina de almendra, de garbanzo o de trigo sarraceno. Si quieres el detalle de cuánta fibra te deja cada opción, está en el artículo de cuánta fibra al día y en el de cuántas legumbres a la semana.

5. La bebida de arroz no es leche para un niño pequeño

Esta es la recomendación más clara que existe sobre el arroz y es oficial: la Food Standards Agency británica, la agencia de seguridad alimentaria del Reino Unido, mantiene desde enero de 2018 que los menores de cinco años no deben tomar bebida de arroz como sustituto de la leche materna, la leche de fórmula o la leche de vaca. Para mayores de cinco años y adultos, dice, puede formar parte de una dieta equilibrada.

La aritmética explica el porqué. El límite legal de una bebida de arroz es 0,030 mg/kg, o 30 µg por litro. Un vaso de 200 ml en el techo legal son 6 µg de arsénico inorgánico, y el punto de referencia de un niño de 15 kg es de 0,9 µg al día. Un vaso. Que la bebida de arroz y la bebida de arroz integral sean productos perfectamente legales y buenos para un adulto no las convierte en leche: no lo son ni nutricionalmente ni en esto.

6. Pregunta el origen, aunque el límite sea el mismo

El contenido de arsénico depende mucho más del agua y del suelo del arrozal que de la variedad. El límite legal es idéntico para todos los orígenes, así que saber de dónde viene el arroz no te da una garantía adicional, pero sí te da algo útil: una conversación. Un arroz del Delta del Ebro, uno de Calasparra y un basmati no se cultivan igual ni se cuecen igual.

Lo que sí conviene descartar de entrada es la idea de que el sello ecológico cubre esto. No lo cubre, y lo explicamos entero más abajo.

Blanco o integral: la comparación que no está en el paquete

Aquí están los dos lados de la misma hoja. Las cifras de composición del arroz blanco son de la ficha de la Fundación Española de la Nutrición, con la tabla de Moreiras y colaboradores; las del integral crudo, de la tabla Ciqual 2017 de la ANSES francesa. Las dos por 100 g de producto crudo.

Por 100 g, en crudoArroz blancoArroz integral
Límite legal de arsénico inorgánico0,15 mg/kg0,25 mg/kg
Fracción del arsénico que es inorgánica (arroz de EE. UU., 2025)33 %48 %
Fibra0,2 g5 g
Magnesio13 mg118 mg
Tiamina (vitamina B1)0,05 mg0,26 mg
Manganesono figura en la tabla2,2 mg
Fósforo100 mg163 mg
Potasio110 mg219 mg
Proteína7 g7,02 g

Fuentes: FEN (arroz blanco, tabla de Moreiras y cols., 2013) y Ciqual 2017 de la ANSES (arroz integral crudo). El límite legal, del Reglamento (UE) 2023/915. La fracción inorgánica, de Scott y Wu, Risk Analysis 2025.

La tabla no dice que uno sea mejor que el otro, dice algo más incómodo: las dos columnas van juntas porque las dos cosas están en el mismo sitio. La propia ficha de la FEN calcula que el refinado se lleva «hasta el 50 % de su contenido en minerales y el 85 % de las vitaminas del grupo B». Eso es exactamente lo que se pierde al pasar de la columna de la derecha a la de la izquierda, y es también lo que explica por qué la de la derecha tiene más arsénico. Elegir integral es comprar las dos cosas; elegir blanco es renunciar a las dos.

Dicho de otro modo: para un adulto que come arroz un par de veces por semana, el integral sigue siendo la opción nutricionalmente mejor y la diferencia de arsénico es irrelevante a esa frecuencia. Para un niño de dos años que come arroz casi a diario, la cuenta se invierte. Es la misma lógica que aplicamos con el chocolate negro: el porcentaje que mejora una cosa empeora la otra, y la respuesta depende de la frecuencia y de quién come.

Cómo cocerlo, método a método

Solo uno de estos métodos tiene una cifra publicada de reducción de arsénico inorgánico, y es el último. Los demás van sin número a propósito: preferimos dejar la casilla vacía antes que rellenarla con una estimación nuestra.

MétodoAguaQué se hace con el aguaReducción de arsénico inorgánicoMinerales
Absorción, el método habitual2 partes por 1 de arrozSe absorbe todaNinguna: lo que había se quedaSe quedan en el grano
Lavado previo del granoLa del grifoSe tira, pero el grano no se ha cocidoPequeñaPérdida mínima
Remojo la noche antes y cocción por absorción2 partes, cambiando el agua del remojoSe tira la del remojoSin cifra propia publicadaAlguna pérdida
Mucha agua y colar6 partes o másSe tira enteraSin cifra en este estudioPérdida apreciable
Parboiling con absorción (PBA)4 partes, hervir 5 min, tirar, 2 partes nuevasSe tira la primera, se absorbe la segunda54 % en integral, 73 % en blancoRetiene potasio, magnesio, cinc, manganeso y fósforo

Cifras del método PBA: Menon y cols., Science of the Total Environment, 2020. Las casillas sin cifra están vacías porque ese estudio no las midió.

Tres notas prácticas. El agua de la cocción no se reutiliza para la salsa ni para el caldo, porque es donde está lo que se quería quitar. El método del parboiling funciona bien con el arroz redondo de un risotto o de un arroz caldoso solo si se cuenta con esos cinco minutos de ventaja, así que conviene restarlos del tiempo total. Y para el basmati integral o el redondo integral, que ya piden cocciones largas, el paso extra casi no se nota en la cocina y es donde más arsénico quita en términos absolutos.

Cinco ideas que circulan y no se sostienen

Mito 1: «El arroz ecológico tiene menos arsénico»

Este es el que nos toca de lleno, porque somos un supermercado ecológico y es la pregunta que más nos hacen en el mostrador. La respuesta es no. El arsénico del arroz no viene de los fitosanitarios: viene del suelo y del agua de riego, y el reglamento ecológico no regula ni una cosa ni la otra. El sello ecológico dice mucho sobre cómo se ha cultivado y nada sobre la geología del arrozal. Tan cierto es esto que el Reglamento (UE) 2023/915 aplica el mismo límite al arroz ecológico y al convencional: no hay una casilla distinta. Si alguien te vende arroz ecológico diciéndote que por eso lleva menos arsénico, te está vendiendo algo que no puede demostrar.

Mito 2: «El integral siempre es la opción más sana»

Casi siempre, pero no siempre, y el matiz importa. El salvado que hace mejor al integral es el que concentra el arsénico: 0,25 mg/kg de límite legal frente a 0,15, y una fracción inorgánica del 48 % frente al 33 % en el trabajo de Scott y Wu de 2025. Para un adulto, el balance sigue cayendo del lado del integral. Para un lactante o un niño de corta edad que come arroz a diario, no: ahí el blanco es la opción prudente, y es la única recomendación de este artículo que va en contra de nuestro propio surtido a granel, que es mayoritariamente integral y semiintegral.

Mito 3: «Las tortitas de arroz son un picoteo inocente»

Las tortitas de arroz se venden como el snack ligero por antonomasia, y en calorías lo son. Pero su límite legal de arsénico inorgánico, 0,30 mg/kg, es el más alto de las seis categorías del reglamento, el doble que el del arroz blanco, porque el proceso de inflado quita agua y concentra todo lo demás. Donde esto cuenta de verdad es en la merienda infantil, que es exactamente el uso para el que se venden: dos tortitas de arroz de 6 g en el techo legal son 3,6 µg, cuatro veces el punto de referencia diario de un niño de 15 kg. No es para dejar de venderlas ni para no comerlas; es para no usarlas como el snack diario de un niño que ya come arroz en la comida.

Mito 4: «La bebida de arroz es la leche vegetal más suave y la mejor para niños»

Lo de suave es verdad: es la bebida vegetal con menos sabor propio y la que menos rechazo genera, y de ahí viene la idea. Pero la recomendación oficial va en el sentido contrario para los menores de cinco años, y además, nutricionalmente, una bebida de arroz es sobre todo almidón hidrolizado con muy poca proteína: ni siquiera sin el asunto del arsénico sería sustituto de la leche. Si lo que se busca es una bebida vegetal para un niño mayor, cualquier otra de la sección de bebidas encaja mejor; si lo que se busca proteína, mejor mirar el artículo de cuánta proteína al día.

Mito 5: «Lavando el arroz se le quita el arsénico»

Lavar el arroz es buena costumbre por otras razones —quita almidón superficial y polvo—, pero el arsénico está dentro del grano, no pegado por fuera. Lo que se demuestra que funciona es cocer y tirar el agua, porque entonces el arsénico sale al agua caliente y el agua se va por el fregadero. Es la diferencia entre enjuagar y extraer, y el 54-73 % del estudio de 2020 corresponde a lo segundo.

¿Qué puede prometer un paquete de arroz?

Esta parte es la que nos parece más citable, y la hemos comprobado hoy mismo, el 4 de noviembre de 2026, abriendo el anexo del Reglamento (UE) 432/2012 en sus versiones oficiales castellana, francesa e inglesa. De las 249 filas del anexo, exactamente una contiene la palabra «arroz» en las tres versiones. Y esa una no es del arroz: es la de la monacolina K del arroz de levadura roja, que es un hongo fermentado sobre arroz y no tiene nada que ver con comerse un plato de arroz. Es decir: no existe ninguna declaración de propiedades saludables autorizada en la UE para el arroz. Un paquete de arroz no puede prometer nada por ser arroz.

La ironía de esa única fila es que tampoco sirve ya. La declaración dice que «la monacolina K del arroz de levadura roja contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo» y exige informar de que el efecto se obtiene con 10 mg diarios de monacolina K, la dosis con la que EFSA estableció la relación causa-efecto el 30 de junio de 2011. El problema es que un reglamento posterior, el (UE) 2022/860, prohibió las monacolinas en niveles iguales o superiores a 3 mg por porción diaria recomendada. La declaración sigue en la lista y la dosis que la activaba es ilegal. Lo contamos entero en el artículo de la levadura de arroz rojo y la monacolina K, y es la razón por la que esa familia vive en suplementos para el sistema circulatorio y no en la despensa.

Entonces, ¿qué puede decir legalmente un paquete de arroz? Solo lo que le permitan sus nutrientes, no el cereal. Y aquí el integral tiene cartas y el blanco no tiene ninguna:

  • Almidón resistente. La declaración autorizada dice, literalmente, que «la sustitución de almidones digeribles por almidones resistentes en una comida contribuye a reducir la subida de glucosa en sangre después de comer», y su condición es exigente: el contenido final de almidón resistente debe ser al menos el 14 % del almidón total. El arroz cocido y enfriado forma algo de almidón resistente, pero ese 14 % es una condición de producto que nadie certifica en un paquete de arroz crudo.
  • Manganeso. Hay cuatro declaraciones autorizadas: metabolismo energético normal, mantenimiento de los huesos, formación normal del tejido conectivo y protección de las células frente al daño oxidativo. El integral crudo tiene 2,2 mg por 100 g; el blanco no figura en la tabla.
  • Tiamina. Otras cuatro: metabolismo energético, sistema nervioso, función psicológica y funcionamiento normal del corazón. Integral 0,26 mg por 100 g frente a 0,05 del blanco, cinco veces menos.
  • Fibra. Con 5 g por 100 g, el arroz integral pasa el umbral de «fuente de fibra» del Reglamento 1924/2006, que son 3 g por 100 g, pero no llega al de «alto contenido de fibra», que son 6. El blanco, con 0,2 g, no llega a ninguno de los dos.

Y aquí se cierra el círculo del artículo: las únicas declaraciones que un paquete de arroz puede llevar vienen del mismo salvado que concentra el arsénico. El manganeso, la tiamina y la fibra están en la capa externa; el arsénico, también. No es una casualidad desafortunada, es la misma anatomía del grano vista dos veces.

La lista de la compra

Lo que tiene sentido llevarse si lo anterior te ha cambiado algo, y lo que tiene sentido llevarse en lugar de arroz algunos días de la semana.

  • Arroz, según para quién: la sección de arroz entera, con el redondo blanco a granel y el semiintegral a granel para separar platos, el redondo blanco de Calasparra, el largo blanco, el basmati blanco y, para los adultos de la casa, el redondo integral a granel, el redondo integral del Delta y el basmati integral.
  • Para repartir el cereal: copos, muesli y barritas —ahí vive la avena—, legumbres secas y cocidas, semillas y frutos secos para los desayunos que hoy son tortitas.
  • Si cocinas sin gluten: harinas alternativas a la de arroz, pasta de legumbre y de maíz y la pasta de arroz para alternar, no para todos los días.
  • Para los más pequeños: la sección infantil, con la advertencia de mirar los formatos de arroz que ya entran por otro lado, y las verduras y congelados que son el acompañamiento que no suma arroz.
  • Lo demás de la despensa: el resto de la despensa, el pescado en conserva, las ecocestas semanales y lo que esté en ofertas.

¿Hay que dejar de comer arroz?

No, y nos parece importante decirlo con la misma claridad con la que hemos dado las cifras. El arroz es el alimento básico de la mitad del planeta, no hay ningún organismo que recomiende retirarlo de la dieta y la decisión que EFSA y la Comisión han tomado no ha sido prohibirlo, sino ponerle seis límites distintos y vigilarlos. La pregunta útil no es si comer arroz, es con qué frecuencia, en qué formato y para quién.

Y la parte que nos toca pagar: en esta tienda vendemos los seis formatos, incluidos los dos que tienen el límite más alto —las tortitas y el arroz hinchado— y la bebida de arroz, que es la que acabamos de desaconsejar para menores de cinco años. Vendemos también tres arroces a granel de los que dos son integrales, que son los que tienen más arsénico. Preferimos que lo sepas y compres menos tortitas que no decírtelo. Es la misma decisión que tomamos cuando explicamos que la bebida de avena no sirve para bajar el colesterol: a medio plazo, un cliente que entiende lo que compra vuelve más que uno al que no se le ha contado la mitad.

Dónde comprar arroz ecológico a granel en Barcelona y Sant Cugat

Tenemos tres tiendas y en las tres hay arroz a granel:

  • Provença 242, 08008 Barcelona — en el Eixample, entre Balmes y Enric Granados.
  • Còrsega 78, 08029 Barcelona — en el Eixample, cerca de Sants y de la estación.
  • Antoni Bell 2, 08174 Sant Cugat del Vallès — en Volpelleres, junto a la estación de los FGC.

El teléfono es el 683 118 961 y el correo, linverd@linverd.com. Lo que se puede hacer en el mostrador y no se puede hacer en una compra por internet es exactamente lo que recomienda este artículo: partir la compra. Pesar 500 g de redondo blanco para los platos del niño y 500 g de redondo integral para los tuyos, el mismo día y en la misma bolsa de la compra. Envasado no se puede: te obliga a llevarte un kilo de cada uno y a decidir qué arroz come toda la familia. El granel permite que cada uno coma el que le conviene, y por un euro de diferencia se puede probar el semiintegral, que es el que suele resolver la discusión en casa.

Y la segunda cosa que solo se puede hacer con alguien delante: traer el paquete que ya tienes en casa y hacer la cuenta juntos. Mirar si es blanco, descascarado o inflado, buscar el límite que le toca de los seis y calcular lo que aporta tu ración habitual. Son dos minutos en el mostrador y es la clase de servicio que no cabe en una ficha de producto.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto arsénico tiene el arroz?

Depende del formato. El Reglamento (UE) 2023/915 fija el techo legal de arsénico inorgánico en 0,15 mg/kg para el arroz blanco, 0,25 para el integral y la harina de arroz, 0,30 para las tortitas y el arroz hinchado, 0,10 para el arroz destinado a alimentos infantiles y 0,030 para las bebidas de arroz. Son máximos, no medias: EFSA encontró que solo 51 de 2.621 muestras europeas superaban el límite que les correspondía.

¿El arroz integral tiene más arsénico que el blanco?

Sí. El arsénico se concentra en el salvado, que es la capa que el pulido elimina, y por eso el límite legal del integral es 0,25 frente a 0,15 del blanco. Un trabajo de 2025 en Risk Analysis añadió que la fracción inorgánica, la que importa, era del 48 % en el integral frente al 33 % en el blanco. A cambio, el integral aporta 5 g de fibra, 2,2 mg de manganeso y 0,26 mg de tiamina por 100 g, que el blanco prácticamente no tiene.

¿Cómo se quita el arsénico del arroz?

Cociéndolo con agua que se tira. El método con cifras publicadas, de Menon y colaboradores en 2020, consiste en hervir cuatro partes de agua por una de arroz, echar el arroz, hervir cinco minutos, tirar esa agua, añadir dos partes de agua nueva y cocer hasta que se absorba. Reduce alrededor del 54 % del arsénico inorgánico en arroz integral y del 73 % en blanco, y retiene bien el potasio, el magnesio, el cinc y el manganeso. Lavar el arroz en crudo quita muy poco.

¿Los niños pueden comer arroz?

Sí, pero con dos cautelas. El reglamento europeo baja a 0,10 mg/kg el límite del arroz destinado a alimentos infantiles precisamente porque un niño pequeño recibe mucho más por kilo de peso que un adulto: EFSA estimó en los niños de corta edad una media de 0,30 µg/kg de peso y día, cinco veces su punto de referencia de 0,06. Lo razonable es usar arroz blanco en su plato en lugar de integral y no acumular formatos de arroz en el mismo día.

¿La bebida de arroz es segura?

Para un adulto, sí, y tiene el límite legal más estricto de todos los formatos, 0,030 mg/kg. Para niños pequeños, la Food Standards Agency británica recomienda desde 2018 que los menores de cinco años no la tomen como sustituto de la leche materna, la leche de fórmula o la leche de vaca. Un vaso de 200 ml en el techo legal aporta 6 µg de arsénico inorgánico, y el punto de referencia de un niño de 15 kg es de 0,9 µg al día.

¿El arroz ecológico tiene menos arsénico?

No. El arsénico del arroz procede del suelo y del agua de riego, no de los tratamientos fitosanitarios, así que la agricultura ecológica no cambia el resultado. El Reglamento (UE) 2023/915 aplica a los dos el mismo límite máximo, sin ninguna casilla específica para lo ecológico. El sello ecológico mejora otras cosas del arroz; esta no.

¿Dónde puedo comprar arroz ecológico a granel en Barcelona o Sant Cugat?

En las tres tiendas de Linverd Market: Provença 242 (08008 Barcelona, Eixample), Còrsega 78 (08029 Barcelona, cerca de Sants) y Antoni Bell 2 (08174 Sant Cugat del Vallès, en Volpelleres). Hay arroz redondo blanco, semiintegral e integral a granel, así que se pueden pesar 500 g de dos tipos distintos el mismo día, y el teléfono para preguntar antes de venir es el 683 118 961.

Para terminar

Si quieres mirarlo con el paquete en la mano, pásate por cualquiera de las tres tiendas o escríbenos a linverd@linverd.com. Y si prefieres resolverlo desde casa, toda la sección de arroz y el resto de la despensa están en la tienda online, con las ecocestas semanales para lo fresco.

Tres artículos que encajan con este: cuánta avena al día y los 3 g de betaglucanos, que es el cereal con el que más tiene sentido alternar el arroz; cuántas legumbres a la semana, para los días que el arroz deja de ser la base del plato; y la levadura de arroz rojo y la monacolina K, que es la otra historia —muy distinta— que la palabra «arroz» tiene en la normativa europea. Y si te interesa el detalle de la fibra, cuánta fibra al día necesitas.

Esta información es divulgativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si tienes dudas sobre la alimentación de un lactante o de un niño de corta edad, consúltalo con tu pediatra. Linverd Market es un supermercado ecológico, no un centro sanitario.