Cada octubre pasa lo mismo: el cepillo trae más pelo que en julio, alguien lo comenta en la cola de la tienda y a la semana siguiente hay un bote de biotina en la cesta. La parte incómoda es que la cifra que lleva ese bote en la tapa —5.000 o 10.000 microgramos— no tiene nada que ver con la cantidad que la propia ley europea necesita para permitirle decir que cuida el cabello. Esa cantidad son 7,5 microgramos.

Este artículo no va a decirte que los suplementos para el pelo no sirven para nada, porque eso sería tan falso como el anuncio. Va a hacer algo más útil: poner delante las seis declaraciones que la Unión Europea sí autoriza sobre el cabello y las uñas, la que denegó y por qué, lo que han encontrado los ensayos con biotina, y un dato que casi nadie cuenta: que la alopecia es el criterio que la propia EFSA usa para fijar el límite máximo de selenio. El mismo nutriente, el mismo órgano, en las dos direcciones.

En corto

  • En otoño se cae más pelo de verdad, y no es una impresión. En 823 mujeres seguidas durante seis años, la proporción de pelo en fase de reposo alcanzaba su máximo en verano y su mínimo a final de invierno. Ese pelo se desprende semanas después.
  • La UE autoriza seis declaraciones sobre pelo y uñas, y todas dicen «mantener», ninguna «hacer crecer»: biotina, zinc y selenio para el cabello normal, zinc y selenio para las uñas normales, y cobre para la pigmentación normal del cabello.
  • La declaración de «reducir la caída del pelo» se pidió y se denegó. La solicitud incluía biotina y seis vitaminas más; el único estudio aportado no usaba el producto del que se hablaba.
  • Para poder decir legalmente que la biotina cuida tu cabello bastan 7,5 µg al día. Un bote de 10.000 µg lleva 1.333 veces esa cantidad y no compra ninguna frase nueva.
  • La biotina alta estropea los análisis de sangre. La FDA avisó en 2017 de interferencias en pruebas de troponina y tiroides, con un fallecimiento asociado a un resultado falsamente bajo.
  • Pasarse de selenio hace caer el pelo. EFSA fijó en 2023 el límite máximo en 255 µg al día usando precisamente la alopecia como criterio, y señaló los complementos de dosis alta y las nueces de Brasil como las dos vías de pasarse.
  • Si sospechas del hierro, lo que hace falta es una ferritina, no un bote. Y conviene saber que un estudio con 381 mujeres no encontró más ferropenia en las que perdían pelo que en las que no.

Qué pasa de verdad con el pelo en otoño

El pelo no crece de forma continua: cada folículo alterna una fase de crecimiento larga con una fase de reposo corta, y al final de esa fase de reposo el pelo se suelta y deja sitio al siguiente. En un cuero cabelludo normal hay decenas de miles de folículos en fases distintas, así que la caída diaria es constante y pasa desapercibida. Lo que se nota es un cambio de proporción: si de golpe hay más folículos en reposo, unas semanas después hay más pelo en el cepillo.

Eso es exactamente lo que se ha medido. Kunz, Seifert y Trüeb revisaron seis años de datos de 823 mujeres que consultaban por caída de pelo, después de excluir a las que tenían una enfermedad o un fármaco que la explicara, y encontraron un ciclo anual limpio: la proporción de pelo en fase de reposo era máxima en verano y mínima a final de invierno, con un segundo pico menor en primavera. Como ese pelo tarda semanas en desprenderse, la queja llega a final de verano y en otoño.

La consecuencia práctica es importante y no vende nada: una caída que empieza en septiembre, no deja claros visibles y se va apagando en unas semanas tiene la forma de un fenómeno estacional. Antes de comprar nada, merece la pena esperar y mirar. Lo que sí justifica ir al médico es otra cosa: claros, pérdida en zonas concretas, picor o descamación importantes, caída que dura meses, o caída acompañada de cansancio intenso, cambios de peso o reglas muy abundantes.

Lo que la ley europea deja decir sobre el pelo, y lo que denegó

En la Unión Europea no se puede atribuir a un alimento o a un complemento cualquier efecto: solo valen las declaraciones de salud autorizadas, con su redacción oficial y su condición de uso. Para el pelo y las uñas hay exactamente seis, recogidas en el Reglamento (UE) 432/2012:

«La biotina contribuye al mantenimiento del cabello en condiciones normales.» «El zinc contribuye al mantenimiento del cabello en condiciones normales.» «El zinc contribuye al mantenimiento de las uñas en condiciones normales.» «El selenio contribuye al mantenimiento del cabello en condiciones normales.» «El selenio contribuye al mantenimiento de las uñas en condiciones normales.» «El cobre contribuye a la pigmentación normal del cabello.»

Lee otra vez el verbo. Las seis dicen mantener. Ninguna dice reducir la caída, frenar la pérdida ni aumentar la densidad. No es un descuido de redacción: esa declaración se pidió y se denegó. Una empresa solicitó autorización para una combinación de tiamina, riboflavina, niacina, ácido pantoténico, piridoxina, D-biotina y aceite de semilla de calabaza con los efectos «contribuye a reducir la caída del cabello» y «aumenta el número de cabellos». EFSA concluyó que no se había establecido relación de causa y efecto, y el motivo técnico es de los que conviene contar entero: la única publicación que aportó el solicitante no utilizaba el producto objeto de la declaración. En el mismo dictamen de 2012 se rechazó otra solicitud, la del preparado KF2BL20, también para el mantenimiento del cabello normal.

La segunda mitad de la norma es la que nadie mira, y es la que decide si un bote cumple: para usar cualquiera de las seis, el producto tiene que ser al menos «fuente de» ese nutriente, es decir aportar el 15 % del valor de referencia —en un complemento, por la dosis diaria recomendada—. Con los valores del Reglamento (UE) 1169/2011, la cuenta sale así:

NutrienteQué puede decir (432/2012)VRNMínimo para poder decirlo (15 %)
BiotinaMantenimiento del cabello normal50 µg7,5 µg
ZincMantenimiento del cabello y de las uñas normales10 mg1,5 mg
SelenioMantenimiento del cabello y de las uñas normales55 µg8,25 µg
CobrePigmentación normal del cabello1 mg0,15 mg
HierroNinguna sobre el cabello14 mg—
ColágenoNinguna autorizada——

Los 7,5 µg de biotina son la cifra de este artículo. Es la cantidad que convierte un producto en legalmente apto para decir que contribuye a mantener el cabello en condiciones normales. Un complemento con 10.000 µg aporta 1.333 veces eso y la frase que puede imprimir en la caja es exactamente la misma. Lo que has pagado de más no compra ni una palabra.

Fíjate también en las dos últimas filas. El hierro tiene siete declaraciones autorizadas —transporte de oxígeno, función cognitiva, cansancio, inmunidad— y ninguna sobre el cabello. Y el colágeno, que es el otro gran protagonista del pasillo, no tiene ninguna declaración autorizada para nada: su única presencia en la lista europea es a través de la vitamina C, que contribuye a su formación normal. Lo cuenta con detalle el apartado de colágenos y cartílagos.

Qué dice la evidencia, nutriente por nutriente

Biotina: mucho ruido y un déficit que casi nadie tiene

La biotina es una vitamina del grupo B y su papel en el pelo es real: cuando falta de verdad, el pelo se cae. El problema es cuánta gente está en esa situación. La ficha de la Oficina de Complementos Alimenticios de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos lo dice sin rodeos: la ingesta adecuada en adultos son 30 µg al día, una dieta occidental normal aporta entre 35 y 70 µg, y nunca se ha descrito un déficit grave de biotina en personas sanas con una dieta mixta. El déficit existe en situaciones concretas: déficit de biotinidasa, consumo crónico de alcohol, malabsorción.

¿Y los suplementos en personas que no tienen déficit? Una revisión sistemática de 2026 recogió diez estudios sobre biotina y crecimiento del pelo en alopecia y llegó a una conclusión matizada: la biotina sola no mostró beneficio consistente en las medidas objetivas de crecimiento, el único ensayo de monoterapia no encontró ningún beneficio medible, y las mejoras aparecían en combinaciones de varios ingredientes, lo que hace imposible atribuírselas a la biotina. Los autores concluyen que la evidencia actual no respalda suplementar de rutina sin un déficit documentado.

Hay un dato de esa misma revisión que conviene saber porque se usa como argumento de venta: en una serie de unas 541 mujeres, el 38 % tenía biotina en sangre por debajo de 100 ng/l. Suena alarmante hasta que se lee la letra pequeña: ese estudio no tenía grupo de comparación, así que no dice si las mujeres sin caída de pelo habrían dado el mismo porcentaje. Y los estudios de casos y controles de efluvio telógeno que sí comparaban no encontraron diferencias de biotina entre quienes perdían pelo y quienes no.

El remate está en una revisión de 2024: de los tres estudios que cumplían sus criterios, uno tenía un subgrupo con déficit real —22 de 112 pacientes—, y el 23 % de los pacientes con déficit dijo mejorar, frente al 38 % de los que no tenían déficit. Es decir, mejoraron más los que no les faltaba. Esa es la forma que tiene una mejoría subjetiva cuando no hay efecto detrás.

Hierro: la ferritina importa, pero no es la explicación por defecto

El hierro sí tiene una relación conocida con el pelo a través de la ferropenia, y es la primera cosa que conviene descartar cuando la caída dura y hay otros síntomas. Pero el papel causal es menos directo de lo que se cuenta. Olsen y colaboradores midieron la ferritina de 381 mujeres con alopecia de patrón femenino o efluvio telógeno crónico y de 76 mujeres sin caída de pelo, y el resultado va en contra de la intuición: entre las premenopáusicas con alopecia, el 12,4 % tenía ferritina igual o inferior a 15 µg/l, frente al 29,8 % de las controles; con el umbral de 40 µg/l, el 58,8 % frente al 72,3 %. No hubo aumento significativo de la ferropenia en ninguno de los dos grupos de caída respecto a las mujeres sin caída.

Los propios autores añaden la frase honesta: el efecto de corregir una ferropenia sobre la caída del pelo no se conoce. Eso no convierte el hierro en irrelevante —la ferropenia hay que tratarla por sí misma, tenga o no que ver con el pelo—, pero sí desmonta el atajo de comprar un suplemento de hierro porque se cae el pelo. Cuándo falta de verdad y cómo saberlo está en el artículo de hierro y cansancio, con los umbrales de ferritina y el nivel seguro de 40 mg al día que fijó EFSA.

Zinc: tiene declaración, y tiene techo

El zinc es el nutriente con mejor papel en esta lista: tiene dos de las seis declaraciones autorizadas, una para el cabello y otra para las uñas, y le bastan 1,5 mg por dosis diaria para poder usarlas. La mayoría de los complementos de pelo, piel y uñas lo llevan de sobra.

El problema del zinc es el otro extremo. EFSA fija su nivel máximo tolerable en 25 mg al día —el valor estadounidense, 40 mg, es más laxo— y el mecanismo del exceso tiene gracia en un artículo sobre pelo: el zinc en dosis altas y mantenidas compite con el cobre y acaba provocando un déficit de cobre. Y el cobre es, precisamente, el titular de la sexta declaración de la lista, la de la pigmentación normal del cabello. Tomar mucho zinc «para el pelo» durante meses puede terminar bajando el nutriente que la propia ley relaciona con el color del pelo. Las diferencias entre formas y dosis están en el artículo de zinc o vitamina C.

Selenio: el mismo nutriente, en las dos direcciones

Y aquí está la pieza que convierte este artículo en algo distinto de un folleto. El selenio tiene dos declaraciones autorizadas: contribuye al mantenimiento del cabello normal y al de las uñas normales. Pero cuando EFSA revisó en 2023 cuánto selenio es seguro, tuvo que elegir un efecto adverso como criterio para fijar el límite, y eligió la alopecia, por ser el signo precoz y mejor establecido del exceso de selenio.

Las cifras son concretas: a partir de un ensayo grande en humanos se identificó un nivel más bajo con efecto adverso observado de 330 µg al día, se aplicó un factor de incertidumbre de 1,3, y se estableció un límite máximo tolerable de 255 µg al día en hombres y mujeres adultos, embarazo y lactancia incluidos. El dictamen añade quién se pasa: los consumidores europeos no llegan a ese límite con la comida, salvo los usuarios habituales de complementos con dosis diarias altas de selenio y los consumidores habituales de nueces de Brasil.

Traducido a nuestro lineal: tenemos en vitaminas y minerales una cápsula de selenio de 200 µg, que es el 364 % del valor de referencia y el 78 % del límite máximo diario ella sola; y tenemos dos referencias de nuez de Brasil, que es literalmente el otro alimento que menciona el dictamen. Quien se tome la cápsula, coma nueces de Brasil a diario y además lleve un complejo de pelo con selenio está sumando tres fuentes del mismo nutriente para un objetivo —el pelo— que el exceso de ese nutriente empeora. No hay forma de contar esto que no vaya contra la venta, y es la razón por la que vale la pena contarlo.

Seis cosas que puedes hacer esta semana

1. Dale tres semanas antes de comprar nada

Si la caída empezó en septiembre, no hay claros y el pelo que se desprende tiene la raíz blanca y fina, el escenario más probable es el estacional que midieron las 823 mujeres del estudio de 2009. Tres semanas de observación no cuestan nada y evitan atribuir a un bote una mejoría que iba a pasar igual. Aprovecha para mirar otra cosa: si el pelo se cae por igual en toda la cabeza o se está aclarando una zona concreta, porque eso cambia el diagnóstico y no lo arregla ningún complemento.

2. Busca el %VRN, no los miligramos de la tapa

La cifra grande del envase no te dice nada por sí sola; la que tiene significado legal y nutricional es el porcentaje del valor de referencia. Con la tabla de arriba delante, cualquier complemento que llegue al 15 % del VRN de biotina, zinc o selenio ya puede decir todo lo que la ley permite decir sobre el pelo. Dato medido en nuestro propio catálogo: de las 19 referencias de pelo, piel y uñas, solo una muestra el %VRN en la página del producto y seis dan los valores nutricionales como «no disponibles». Es un problema nuestro y lo estamos arreglando, pero mientras tanto la etiqueta física del bote sí lo lleva: dale la vuelta.

3. Si sospechas del hierro, pide una ferritina

Una analítica con ferritina cuesta menos que tres meses de complemento y responde la pregunta de verdad. Si sale baja, hay algo que tratar, y la dosis que corrige una ferropenia es una pauta médica, no un bote de vitaminas y minerales. Si sale normal, te acabas de ahorrar el suplemento y has descartado la causa que más se nombra. Mientras llegue el resultado, lo gratis: separa el café y el té de las comidas principales, porque los taninos reducen mucho la absorción del hierro de origen vegetal. Las cifras están en el artículo de hierro y cansancio.

4. Cubre la proteína antes que el micronutriente

El pelo es queratina, es decir proteína, y una dieta corta de proteína sostenida se nota en el pelo mucho antes que un déficit de biotina, que prácticamente no existe. Es la pregunta que casi nadie se hace antes de comprar un complejo capilar: ¿llego a mi ración? Las legumbres, los huevos, el pescado en conserva, los quesos y los frutos secos resuelven eso sin pasar por el pasillo de suplementos, y cuánta hace falta está calculado en el artículo de cuánta proteína al día.

5. No sumes selenios ni zincs

Esto es lo que más gente hace sin darse cuenta: un complejo de pelo, un multinutriente y una cápsula suelta, los tres con zinc y selenio. Suma las etiquetas antes de empezar y quédate por debajo de 255 µg al día de selenio y de 25 mg al día de zinc contando todas las fuentes, incluidas las nueces de Brasil si las comes a diario. Si ya tomas un multinutriente que cubre los dos, el complejo capilar probablemente no añade nada legalmente declarable.

6. Avisa en el laboratorio si tomas biotina

La FDA publicó en noviembre de 2017 una comunicación de seguridad sobre la biotina: en dosis altas interfiere con los inmunoensayos que usan biotina-estreptavidina y puede dar resultados falsamente altos o falsamente bajos en pruebas de troponina, hormonas tiroideas, paratohormona y vitamina D. No es teórico: la agencia recogió un fallecimiento asociado a un resultado de troponina falsamente bajo en un paciente que tomaba biotina en dosis alta. La ficha de los Institutos Nacionales de Salud añade que una sola dosis de 10 mg puede interferir en una prueba de tiroides hecha en las 24 horas siguientes, y describe casos de hipertiroidismo falso en personas que tomaban entre 10 y 300 mg al día. Si llevas un complejo capilar y te van a sacar sangre, dilo. Es gratis y evita un susto o un diagnóstico equivocado.

Lo que pone la cajaLo que significaQué hacer en el mostrador
Biotina 10.000 µg1.333 veces el mínimo legal para la declaración; 333 veces la ingesta adecuadaMira si hay una versión más baja: dice lo mismo
Selenio 200 µg364 % del VRN y 78 % del límite máximo diarioSuma el resto de tus fuentes antes de añadirla
Zinc 25 mgEl límite máximo diario entero en una tomaComprueba que no lo repitas en otro bote
«Fórmula capilar», 8 ingredientesLa ley solo deja declarar los que llegan al 15 % del VRNPregunta cuáles de los ocho llegan
Valores nutricionales «no disponibles»No hay forma de hacer la cuenta en la webPide el bote físico y lee la cara de atrás
«Reduce la caída del cabello»Declaración denegada en la UEDesconfía del producto entero

La lista de la compra

Si después de leer lo anterior sigue teniendo sentido comprar algo, esto es lo que hay y para qué sirve cada cosa. Los complejos específicos viven en pelo, piel y uñas: los gummies de biotina con ácido fólico, zinc y selenio de Aldous, el ácido hialurónico con vitamina C, biotina, zinc y selenio, la fórmula capilar de biotina vegetal de ARGALYS, el Active Capilar Plus de Salengei, los comprimidos de cabello, uñas y piel de Santiveri y el bálsamo de silicio con biotina de Hubner.

Los nutrientes sueltos, para quien quiera hacer la cuenta él mismo en vez de comprar una mezcla, están en vitaminas y minerales: el complejo de biotina con zinc, selenio, vitamina D3 y E de Aldous, el bisglicinato de zinc de Aldous, el citrato de zinc con semillas de calabaza de Solaray, la cápsula de selenio de 200 µg de Viridian —con la advertencia del apartado anterior bien presente— y, si la analítica lo justifica, el jarabe de hierro y vitaminas Floradix. La levadura nutricional con vitamina B12 es la forma barata de añadir vitaminas del grupo B a un plato en vez de a un vaso de agua.

La parte de comida es la que menos se mira y la que más sostiene: proteína en legumbres, huevos, pescado en conserva y quesos; zinc y selenio en semillas y frutos secos, donde están la nuez de Brasil de Galderic y la nuez de Brasil a granel; antioxidantes y vitamina C en verduras y en una ecocesta; omega 3 en ácidos grasos. Y por fuera, los champús y productos de cuidado personal: de los 387 productos de esa categoría, 34 son champús, así que hay de sobra para elegir sin perfume ni sulfatos si el cuero cabelludo está irritado.

¿Hacen falta suplementos para el pelo?

Para la mayoría de la gente que nota más pelo en el cepillo en octubre, no. Y conviene decirlo en una tienda que vende diecinueve referencias de pelo, piel y uñas.

El razonamiento es sencillo. El déficit de biotina, que es el ingrediente estrella, prácticamente no existe en personas sanas que coman de forma variada. La evidencia de suplementar biotina sin déficit no muestra beneficio consistente en crecimiento medido objetivamente. La única declaración que la UE autoriza es de mantenimiento, no de recuperación, y el producto más barato de la estantería ya la cumple. Y la ferropenia, que sí hay que descartar, no aparece más en las mujeres que pierden pelo que en las que no.

¿Cuándo sí tiene sentido? Cuando hay un déficit documentado y hay que corregirlo. Cuando la dieta es realmente limitada —una dieta vegana mal planificada, una cirugía de malabsorción, una restricción calórica fuerte— y un multinutriente hace de red. Cuando el objetivo es mantenimiento y se acepta que es eso: mantenimiento. Y cuando la alternativa es dejar sin cubrir la proteína, que es el único nutriente del que el pelo está literalmente hecho.

Si tuviéramos que ordenar en qué gastar primero, el pelo estaría cuarto: antes van cubrir la proteína, descartar la ferropenia con una analítica y revisar la vitamina D si estamos en octubre en Barcelona. El complejo capilar va después de las tres, no antes.

Cuatro mitos que conviene desmontar

  • «La biotina hace crecer el pelo.» La UE autoriza decir que contribuye a mantenerlo en condiciones normales, y denegó expresamente la declaración de reducir la caída y aumentar el número de cabellos. La revisión sistemática de 2026 no encontró beneficio consistente de la biotina sola en crecimiento medido, y la de 2024 no encontró ningún estudio que demuestre beneficio en personas sanas.
  • «Si 5.000 µg van bien, 10.000 irán mejor.» El mínimo legal para hacer la declaración son 7,5 µg. Por encima de eso no se gana ninguna frase, ningún efecto demostrado y sí un problema concreto: las dosis altas de biotina falsean los análisis de sangre, con un fallecimiento recogido por la FDA asociado a una troponina falsamente baja.
  • «El selenio es bueno para el pelo, así que más selenio, mejor pelo.» El exceso de selenio hace caer el pelo. Tanto, que EFSA eligió la alopecia como criterio para fijar el límite de 255 µg al día en 2023, y señaló los complementos de dosis alta y las nueces de Brasil como las dos vías de pasarse. Los dos están en nuestras estanterías.
  • «Se me cae el pelo, me falta hierro.» Puede ser, y hay que descartarlo con una ferritina. Pero en 381 mujeres con caída de pelo la ferropenia no fue más frecuente que en las 76 mujeres sin caída: con el umbral de 15 µg/l, el 12,4 % frente al 29,8 %. El hierro se toma cuando la analítica lo pide, no cuando lo pide el cepillo.

Dónde comprar suplementos para el pelo en Barcelona y Sant Cugat

Tenemos tres tiendas y en las tres se puede hacer algo que no se puede hacer comprando por internet: traer el bote que ya tienes en casa y hacer las cuentas de este artículo en el mostrador, con el envase delante. Son dos divisiones y un minuto: cuántos microgramos de biotina lleva la dosis diaria frente a los 7,5 que exige la declaración, y cuántos de selenio frente a los 255 del límite máximo. Si ya estás tomando tres cosas, las sumamos juntos antes de que compres la cuarta. Nadie puede hacer eso a través de una ficha de producto, y menos cuando seis de nuestras propias fichas dan los valores nutricionales como «no disponibles».

Las direcciones: Carrer de Provença 242, 08008 Barcelona, en el Eixample; Carrer de Còrsega 78, 08029 Barcelona, también en el Eixample, cerca de Sants; y Carrer d'Antoni Bell 2, 08174 Sant Cugat del Vallès, en Volpelleres. El teléfono es el 683 118 961 y el correo, linverd@linverd.com. Si prefieres mirarlo con calma, el catálogo de pelo, piel y uñas está entero en la web.

Y una cosa que solo se puede ofrecer en persona: decirte que no compres. Si traes el bote y resulta que el multinutriente que ya tomas cubre el zinc y el selenio de sobra, te lo vamos a decir, aunque el complejo capilar esté a dos metros. Es menos rentable a corto plazo y es la única razón para volver.

Y si lo que funciona es un medicamento

Hay un punto en el que un supermercado ecológico tiene que apartarse, y es este. Para la alopecia androgénica —la de patrón, la que va aclarando zonas concretas y no se recupera sola— lo que tiene eficacia demostrada no es un complemento alimenticio, es un medicamento. El minoxidil tópico al 5 % está autorizado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios con esa indicación concreta: el tratamiento de la caída moderada del cabello denominada alopecia androgénica, en hombres. Su propio prospecto dice que no está recomendado en mujeres, por riesgo de hipertricosis, y que no se ha estudiado en menores de 18 ni en mayores de 65 años.

Eso significa dos cosas. Que si tu caída es de ese tipo, el sitio donde resolverla es la consulta y la farmacia, no nuestro pasillo de suplementos; y que un producto de alimentación que insinúe hacer lo que hace un medicamento está, además de exagerando, incumpliendo la norma. Nosotros podemos ayudarte con la proteína, con la analítica que conviene pedir, con no pasarte de selenio y con un champú que no te irrite el cuero cabelludo. Lo otro no es nuestro trabajo y preferimos decirlo que venderte un bote.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta biotina hay que tomar al día para el pelo?

Para que un producto pueda decir legalmente que contribuye a mantener el cabello en condiciones normales le bastan 7,5 µg por dosis diaria, el 15 % del valor de referencia de 50 µg. La ingesta adecuada en adultos son 30 µg y una dieta normal aporta entre 35 y 70. Los 5.000 y 10.000 µg de los botes de belleza no tienen respaldo en la evidencia ni añaden ninguna declaración.

¿Es normal que se me caiga más pelo en otoño?

Sí, y está medido. En 823 mujeres seguidas durante seis años, la proporción de pelo en fase de reposo era máxima en verano y mínima a final de invierno, con un pico menor en primavera. Ese pelo se desprende semanas más tarde, así que la caída se nota a final de verano y en otoño. Si no hay claros y se apaga en unas semanas, encaja con el patrón estacional.

¿La biotina puede alterar un análisis de sangre?

Sí. La FDA avisó en noviembre de 2017 de que la biotina en dosis altas interfiere con los inmunoensayos y puede dar resultados falsamente altos o bajos en pruebas de troponina, tiroides, paratohormona y vitamina D, con un fallecimiento recogido por una troponina falsamente baja. Una sola dosis de 10 mg puede interferir en una prueba de tiroides de las 24 horas siguientes. Avisa siempre antes de la extracción.

¿El selenio va bien o mal para el pelo?

Las dos cosas, según la cantidad. La UE autoriza decir que el selenio contribuye al mantenimiento del cabello normal con solo 8,25 µg por dosis. Pero EFSA fijó en 2023 el límite máximo tolerable en 255 µg al día usando la alopecia —la caída del pelo— como criterio, a partir de un nivel con efecto adverso de 330 µg. Pasarse hace el efecto contrario del que se busca.

¿Me falta hierro si se me cae el pelo?

No necesariamente, y conviene comprobarlo con una ferritina antes de suplementar. En un estudio con 381 mujeres con alopecia de patrón femenino o efluvio telógeno y 76 mujeres sin caída, la ferropenia no fue más frecuente en las que perdían pelo: con el umbral de 15 µg/l, el 12,4 % frente al 29,8 % de las controles. Si la ferritina sale baja hay que tratarla, y esa dosis es una pauta médica.

¿Sirve el colágeno para el pelo?

No tiene ninguna declaración de salud autorizada en la Unión Europea, ni para el pelo ni para nada. La única mención oficial al colágeno en la lista europea llega por la vitamina C, que contribuye a su formación normal. Si el objetivo es aportar la proteína con la que está hecho el pelo, la comida lo hace mejor y más barato.

¿Dónde puedo comprar suplementos para el pelo en Barcelona o Sant Cugat?

En nuestras tres tiendas: Provença 242 y Còrsega 78 en Barcelona, y Antoni Bell 2 en Sant Cugat del Vallès (Volpelleres). Puedes traer el bote que ya tomas y hacemos juntos las dos cuentas de este artículo en el mostrador: microgramos de biotina frente a los 7,5 de la declaración y microgramos de selenio frente a los 255 del límite. El teléfono es el 683 118 961.

Para seguir leyendo

Puedes ver el surtido completo de pelo, piel y uñas y de vitaminas y minerales en la tienda online, o pasarte por Provença 242 y Còrsega 78 en Barcelona o por Antoni Bell 2 en Sant Cugat del Vallès con el bote que ya tomas. Si prefieres preguntar antes, el teléfono es el 683 118 961.

Si este artículo te ha servido, tres más del blog de salud siguen la misma lógica de mirar la cifra oficial antes que la promesa: hierro y cansancio: cuándo falta de verdad, zinc o vitamina C para las defensas y cuánta proteína al día necesitas. Y si lo que te interesa es el caso contrario —un alimento con una declaración europea sólida y una cifra clara detrás—, está el de cuánta avena al día y el de cuánto chocolate negro al día.

Esta información es orientativa y no sustituye el consejo de un médico, un farmacéutico o un dietista-nutricionista. Si la caída de pelo deja claros, dura más de unos meses, se acompaña de picor, descamación, cansancio intenso, cambios de peso o reglas muy abundantes, o si tomas medicación o estás embarazada o en lactancia, consulta antes de empezar cualquier complemento alimenticio.