Shilajit: qué es, para qué sirve y por qué TODO el mundo habla de esta resina
Si últimamente te sale “shilajit” hasta en la sopa, no estás loco.
Se ha convertido en el suplemento de moda porque promete lo que casi todos quieren: energía, rendimiento, claridad mental y, en el mundo fitness, testosterona.
Pero aquí va la verdad incómoda: el shilajit puede ser interesante… o puede ser una basura contaminada si compras cualquiera.
Vamos al grano.
Qué es el shilajit
El shilajit (también llamado mumijo) es una sustancia oscura, resinosa, que se forma en zonas montañosas. Es un “exudado” mineral-orgánico: mezcla de compuestos húmicos (como ácidos fúlvicos), otros componentes orgánicos y minerales.
En la práctica, lo verás en tres formatos: resina (la típica “pasta negra”), polvo o cápsulas (extracto estandarizado).
Por qué está de moda ahora
Porque el mercado lo ha empujado fuerte y las redes lo han convertido en “ritual”: una microdosis diaria, tipo café sin café.
Y también porque algunos reportes del sector indican un crecimiento claro de ventas y búsquedas en 2025, impulsado por redes sociales y lanzamientos de nuevas marcas.
Propiedades del shilajit: lo que tiene sentido y lo que es humo
1) Energía y fatiga
El argumento clásico: “me da energía”. ¿Por qué podría pasar? Porque ciertos extractos estandarizados se han estudiado en relación con marcadores de fatiga y rendimiento.
En humanos, hay ensayos donde dosis diarias de shilajit estandarizado durante varias semanas se asociaron con mejor retención de fuerza tras un protocolo de fatiga en parte de los participantes.
Traducción: NO es una bebida energética. Es más bien un “fondo” que, si funciona en ti, se nota con los días.
2) Rendimiento, recuperación y tejido conectivo
Este punto ha dado mucha gasolina al mundo gimnasio: se ha estudiado un shilajit purificado y estandarizado en relación con fuerza post-fatiga y un marcador indirecto relacionado con colágeno/tejido conectivo.
Ojo: estos resultados dependen del tipo de shilajit (no “cualquiera”), de la dosis y del contexto (entreno, descanso, dieta).
3) Testosterona (especialmente en hombres)
Este es el claim más viral. Y aquí, por una vez, hay un dato humano interesante: en un ensayo controlado, hombres adultos que tomaron shilajit purificado durante 90 días mostraron aumentos en testosterona total y libre, además de DHEAS, frente a placebo.
Importante: esto NO significa que te conviertas en un toro. Significa que, en ese contexto y con ese producto, hubo un cambio medible.
4) Antioxidantes y “minerales”
El shilajit se vende como “rico en minerales”. Vale. Pero lo relevante no es cuántos minerales dice la etiqueta, sino si el producto está purificado, bien formulado y libre de contaminantes.
Y sobre “antioxidante”, cuidado con el marketing: que tenga compuestos interesantes no lo convierte en un escudo contra tu mala dieta, tu estrés o tus 5 horas de sueño.
Cómo tomar shilajit (sin liarla)
Depende del formato:
- Resina: una cantidad muy pequeña (tamaño “grano de arroz” o “guisante” según concentración) disuelta en agua tibia o bebida caliente. Empieza pequeño. Siempre.
- Cápsulas/extracto: aquí es más fácil controlar dosis. En estudios se han usado rangos típicos de 250–500 mg/día de extracto estandarizado, durante varias semanas.
Mi recomendación práctica: empieza por el mínimo 7–10 días. Si te sienta bien, ajustas. Si te da náusea o digestión rara, no es para ti o no era un buen producto.
Cómo elegir un shilajit de calidad
Aquí se separa el suplemento serio del circo.
- Que sea purificado y estandarizado (y que lo diga claro).
- Analítica de laboratorio accesible: metales pesados (plomo, mercurio, arsénico, cadmio) y controles de calidad.
- Transparencia: origen, lote, y una empresa que no se esconda.
- Desconfía del “85 minerales mágicos” + “detox total” + “cura todo”. Eso es marketing, no salud.
Para quién puede tener sentido
- Personas con sensación de fatiga o bajón de energía que ya cuidan lo básico (sueño, comida real, entreno).
- Gente que entrena y busca un plus suave de rendimiento o recuperación.
- Hombres que quieren explorar apoyo de vitalidad y marcadores hormonales, con cabeza y con producto fiable.
Para quién NO me gusta
- Si estás embarazada o lactando, yo lo evitaría.
- Si tienes patología renal, antecedentes de intoxicación por metales, o estás con medicación delicada: no improvises.
- Si buscas un atajo para compensar una dieta y hábitos mediocres: no va a pasar.
Conclusión
El shilajit tiene potencial, sí. Especialmente cuando es purificado, bien estandarizado y se usa con dosis y expectativas realistas.
Pero también es un producto con un riesgo claro: si compras “lo que sea”, puedes estar pagando por marketing… o metiéndote contaminantes.
Si lo vas a probar, hazlo como adulto: calidad, control, progresión. Lo demás es humo.
Riesgo Ignorado
Contaminación por metales pesados. Por su origen geológico y por malas prácticas de fabricación, el shilajit puede venir con niveles preocupantes de contaminantes si no está bien purificado y testeado. Esto no es teoría: hay advertencias oficiales sobre productos ayurvédicos no aprobados asociados a intoxicaciones por metales pesados. Y, a nivel regulatorio en la UE, su estatus depende del uso (suplemento vs alimento), así que la trazabilidad y el cumplimiento importan.