Por qué vives deshidratada: 16 preguntas que la ciencia responde mejor que los mitos

Todos hemos oído lo mismo.

Bebe dos litros.
Lleva siempre una botella para ir bebiendo durante el día.
Si tienes sed, ya es tarde.

Pero…

¿Y si te dijera que el problema no siempre es beber poca agua, sino hidratarte mal?

Porque hidratarse no depende solo de cuántos vasos bebes. También depende de:

  • cuándo bebes;
  • qué minerales acompañan al agua;
  • cómo funcionan tus riñones;
  • incluso de lo que comes.

En este artículo desmontamos los mitos más frecuentes sobre la hidratación con evidencia científica.

1. ¿Beber mucha agua significa estar hidratada?

Para valorar si mantienes un buen estado de hidratación, lo más útil es observar varias señales que proporciona el propio organismo.

El color de la orina

Es uno de los indicadores más sencillos y útiles.

  • Amarillo claro: suele indicar un buen estado de hidratación.
  • Amarillo oscuro o ámbar: puede sugerir que necesitas aumentar la ingesta de líquidos, especialmente si también tienes sed. La orina presenta este color porque está más concentrada y los riñones retienen agua al detectar un déficit hídrico.
  • Muy transparente de forma persistente: puede indicar una ingesta elevada de líquidos. En personas sanas no suele suponer un problema puntual, pero no es necesario intentar mantener la orina completamente incolora.

La frecuencia con la que orinas

Orinar varias veces al día es completamente normal.

Si después de beber una gran cantidad de agua de golpe necesitas ir al baño inmediatamente y eliminas un gran volumen de orina muy diluida, es posible que parte de esa agua se elimine rápidamente porque supera la capacidad del organismo para retenerla en ese momento.

Por ello, suele ser más cómodo repartir la ingesta de líquidos a lo largo del día que concentrarla en muy poco tiempo.

No esperes siempre a tener sed

La sed es un mecanismo muy eficaz para protegernos de la deshidratación. Sin embargo, cuando aparece, puede existir ya una ligera pérdida de agua corporal.

Además, la sensación de sed puede estar disminuida en las personas mayores. Por eso, puede ser útil mantener una ingesta regular de líquidos adaptada a la actividad física, el clima y las necesidades individuales.

Escucha a tu cuerpo

Una hidratación insuficiente puede manifestarse mediante:

  • fatiga;
  • dolor de cabeza;
  • boca seca;
  • disminución del rendimiento físico o mental;
  • mareo, especialmente al levantarse;
  • estreñimiento;
  • sensación de hambre.

Estos síntomas no son exclusivos de la deshidratación, pero pueden indicar que conviene revisar la ingesta de líquidos.

En conclusión

Tu hidratación probablemente sea adecuada si:

  • tu orina suele ser de color amarillo claro;
  • orinas con normalidad, sin cambios llamativos;
  • no experimentas una sed intensa de forma habitual;
  • mantienes un buen rendimiento físico y mental;
  • tu alimentación incluye alimentos ricos en agua.

La mejor hidratación no consiste en beber la mayor cantidad de agua posible, sino en mantener el equilibrio que tu organismo necesita.

2. ¿Cuánta agua hay que beber al día?

Es una de las recomendaciones más repetidas:

«Dos litros al día».

Sin embargo, no existe una cantidad universal válida para todas las personas.

Las necesidades de agua dependen de numerosos factores:

  • edad;
  • temperatura ambiental;
  • actividad física;
  • alimentación;
  • embarazo o lactancia;
  • enfermedades;
  • medicación.

Más que perseguir una cifra concreta, lo importante es mantener un buen estado de hidratación.

Conclusión: no todas las personas necesitan beber la misma cantidad de agua. Incluso una misma persona puede tener necesidades diferentes según el día.

¿Necesitas la misma cantidad cuando subes una montaña que cuando estás en el sofá con aire acondicionado? ¿Y el día que has comido frutas y verduras en todas tus comidas frente al día que solo has comido pan y pasta?

3. ¿Es mejor beber agua a pequeños sorbos durante todo el día?

No necesariamente.

Nuestro organismo regula el equilibrio hídrico mediante la sed, la hormona antidiurética —ADH— y los riñones.

Beber agua repartida a lo largo del día suele ser una estrategia cómoda, especialmente para personas mayores o con una menor sensación de sed.

Sin embargo, no existe evidencia de que beber constantemente pequeños sorbos sea una estrategia superior para todas las personas.

Lo importante es evitar tanto la deshidratación como una ingesta excesiva de agua en muy poco tiempo.

Conclusión: no necesitas beber cada pocos minutos. Necesitas mantener una hidratación adecuada a tus circunstancias.

4. ¿Cuándo es mejor beber agua?

Nuestro organismo sigue ritmos circadianos. Los riñones no son una excepción.

Durante el día están más preparados para filtrar la sangre, eliminar productos de desecho y regular el equilibrio de agua y minerales.

Por la noche aumenta la secreción de hormona antidiurética, disminuye la producción de orina y el organismo intenta conservar agua para favorecer el descanso.

Por este motivo, puede ser útil concentrar la mayor parte de la ingesta de líquidos durante las primeras horas del día y evitar grandes cantidades justo antes de acostarse.

Esta pauta puede ayudar a:

  • respetar los ritmos circadianos del riñón;
  • disminuir la necesidad de levantarse a orinar durante la noche, conocida como nicturia;
  • favorecer un sueño más continuo en personas propensas a despertarse para ir al baño.

Esto no significa dejar de beber por la tarde o por la noche si tienes sed o has realizado ejercicio. La hidratación debe adaptarse siempre al clima, la actividad física y las necesidades individuales.

Consejo práctico: intenta que la mayor parte de tu hidratación tenga lugar durante las primeras 10–12 horas después de despertarte y evita beber grandes volúmenes de agua justo antes de dormir.

5. ¿Por qué no es recomendable beber mucha agua de golpe?

Muchas personas creen que cuanto más agua beben de una sola vez, mejor se hidratan. Sin embargo, nuestro organismo funciona de otra manera.

Los riñones regulan continuamente el equilibrio entre el agua y los minerales. Cuando ingerimos una gran cantidad de agua en muy poco tiempo, el organismo reduce la secreción de hormona antidiurética —ADH o vasopresina— y favorece la eliminación del exceso de líquido mediante la orina.

Por ello, una parte del agua ingerida puede eliminarse rápidamente cuando supera las necesidades inmediatas del organismo.

¿Qué puede ocurrir si bebes mucha agua de golpe?

  • aumenta la producción de orina;
  • es más probable que necesites ir al baño poco después;
  • si has perdido mucho sodio por el ejercicio, el calor o una diarrea, beber únicamente agua puede favorecer un desequilibrio de electrolitos.

¿Cuál suele ser la mejor estrategia?

Para la mayoría de las personas, resulta más cómodo y fisiológico repartir la hidratación a lo largo del día que concentrarla en unas pocas tomas muy abundantes.

Si realizas ejercicio intenso o sudas mucho, recuerda que no solo pierdes agua: también pierdes electrolitos, especialmente sodio.

6. ¿Es más saludable beber agua de mineralización débil?

No necesariamente.

El agua puede aportar minerales como calcio, magnesio, bicarbonato o sodio. Su cantidad varía mucho según el origen geológico del agua.

La mayor parte de los minerales que necesitamos debe proceder de una alimentación variada. Sin embargo, el agua puede contribuir de forma complementaria a alcanzar las recomendaciones diarias.

Si no existe una indicación médica específica, puede ser interesante escoger aguas con una composición mineral adecuada, incluidas aguas que aporten calcio y magnesio.

En situaciones de ejercicio intenso, sudoración abundante o pérdidas digestivas por diarrea o vómitos, reponer únicamente agua sin electrolitos puede favorecer alteraciones del equilibrio entre agua y minerales.

Una de estas alteraciones es la hiponatremia, que se produce cuando la concentración de sodio en la sangre disminuye excesivamente.

Conclusión: el agua no solo sirve para apagar la sed. Su composición mineral también puede ser relevante.

7. ¿Es malo beber agua filtrada por ósmosis?

No.

La ósmosis elimina una parte importante de los minerales presentes en el agua, junto con otros compuestos.

Si la alimentación es variada y rica en verduras, frutas, legumbres, frutos secos y semillas, esto normalmente no supone un problema.

No obstante, algunas personas pueden preferir remineralizar el agua filtrada para recuperar parte de esos minerales y mejorar su sabor.

8. ¿Cómo se puede remineralizar el agua?

Existen diferentes estrategias:

  • añadir sales minerales formuladas específicamente para el agua;
  • utilizar electrolitos sin azúcar;
  • añadir pequeñas cantidades de agua de mar apta para el consumo y con trazabilidad;
  • mezclarla con una pequeña cantidad de agua de coco;
  • añadir una cantidad moderada de sal marina cuando proceda.

Productos que puedes encontrar en Linverd

  • Agua de Mar.
  • Electrolitos Puros Raab o Keto Drasanvi.
  • Refix Eco Coco-Manzana, Piña, Limón o Naranja con agua de mar.
  • Jarra filtrante Alkanatur.

9. ¿Solo nos hidratamos con el agua que bebemos?

No.

El agua llega al organismo desde tres fuentes principales.

Agua de las bebidas

El agua, el café, el té y las infusiones contribuyen a nuestra ingesta diaria de líquidos.

Agua de los alimentos

Muchas frutas y verduras contienen entre un 80 % y un 95 % de agua.

Algunos alimentos especialmente ricos en agua son el pepino, la sandía, las fresas, el tomate y la lechuga.

Por ello, una alimentación abundante en alimentos vegetales frescos contribuye de manera importante a la hidratación diaria.

Por el contrario, una dieta basada principalmente en productos industriales con un contenido hídrico reducido puede aportar mucha menos agua a través de la alimentación.

Agua metabólica

También fabricamos pequeñas cantidades de agua dentro de las células.

Durante la producción de energía celular, las mitocondrias generan agua al metabolizar grasas, hidratos de carbono y proteínas.

La oxidación de las grasas genera más agua metabólica por gramo que la de los hidratos de carbono o las proteínas. Este mecanismo ha sido importante para la supervivencia de animales adaptados a ambientes áridos.

¿Y qué ocurre con una dieta cetogénica?

Aunque una dieta rica en grasas puede aumentar la producción de agua metabólica, no se ha demostrado que mejore por sí sola el estado de hidratación.

De hecho, durante las primeras semanas de una dieta cetogénica puede aumentar la pérdida de agua y sodio debido a la reducción de las reservas de glucógeno.

Por ello, algunas personas necesitan prestar especial atención a la reposición de líquidos y electrolitos.

Idea clave: el agua metabólica es una adaptación fascinante, pero no sustituye una ingesta adecuada de agua y electrolitos.

10. ¿El agua con gas es menos saludable?

No.

El agua con gas hidrata igual que el agua sin gas.

Su principal diferencia es la presencia de dióxido de carbono disuelto. En algunas personas puede aumentar la sensación de saciedad o provocar molestias digestivas, como hinchazón o gases.

Para la mayoría de las personas sanas, es una alternativa perfectamente válida. Lo importante es elegir aguas con gas sin azúcares añadidos.

Consejo práctico: para reducir el consumo de refrescos, bebidas azucaradas o alcohol, puedes pedir agua con gas, hielo y limón.

En casa también puedes combinar agua con gas, limón, rodajas de jengibre y hielo, o mezclarla con una pequeña cantidad de batido de remolacha y arándanos.

11. ¿Qué es el agua estructurada?

Es una de las cuestiones que más interés ha generado durante los últimos años.

Algunas hipótesis plantean que el agua próxima a determinadas superficies biológicas puede adoptar una organización molecular diferente a la del agua convencional.

Este concepto se relaciona en ocasiones con la denominada zona de exclusión o con la idea de un supuesto «cuarto estado del agua».

Sin embargo, su relevancia para la hidratación humana y las afirmaciones comerciales asociadas a este concepto todavía no cuentan con evidencia científica sólida suficiente.

Tampoco se ha demostrado de forma consistente que exponer el agua al sol produzca beneficios clínicos relevantes para la hidratación, la energía o el estado de ánimo.

Idea clave: es una línea de investigación interesante, pero no debe presentarse como una estrategia de hidratación demostrada.

12. ¿Qué bebida hidrata mejor después de hacer deporte?

Depende de la duración y la intensidad del ejercicio.

  • Actividad ligera de menos de 60 minutos: el agua suele ser suficiente para la mayoría de las personas.
  • Ejercicio intenso o prolongado, calor o sudoración abundante: puede ser útil reponer también electrolitos.

Productos disponibles en Linverd

  • Agua de coco Cocomi o Dr. Goerg.
  • Electrolitos Puros Raab o Keto Drasanvi.
  • Refix Eco Coco-Manzana, Limón, Naranja o Piña.
  • Agua de Mar.
Situación Opción que puede resultar interesante
Uso diario Agua potable, agua filtrada o agua mineral, según las necesidades y preferencias individuales.
Prefieres filtrar el agua Jarra Alkanatur u otros sistemas de filtración u ósmosis.
Ejercicio intenso Refix Eco y electrolitos, cuando sea necesario.
Sudoración abundante Una bebida con electrolitos adaptada a las pérdidas de líquidos y sodio.
Recuperación tras el deporte Agua de coco Cocomi o Dr. Goerg.

13. ¿El agua alcalina es mejor para la salud?

La respuesta depende del motivo por el que la elijas.

Hasta la fecha, no existe evidencia científica sólida que demuestre que beber agua alcalina mejore la salud de la población general o «alcalinice» el organismo.

Nuestro cuerpo mantiene el pH de la sangre en un intervalo muy estrecho, aproximadamente entre 7,35 y 7,45, gracias principalmente a los pulmones y los riñones.

Por tanto, el agua alcalina no modifica de forma significativa el pH de la sangre de una persona sana.

Agua naturalmente alcalina

Su alcalinidad procede de minerales presentes de manera natural, como:

  • calcio;
  • magnesio;
  • bicarbonato.

En este caso, su principal interés puede encontrarse en la composición mineral, no necesariamente en el pH.

Agua alcalinizada artificialmente

Se obtiene mediante procesos como la electrólisis o distintos sistemas de ionización.

Actualmente no existen pruebas consistentes de que estas aguas aporten beneficios superiores al agua potable convencional para la población general.

¿Qué dice la evidencia?

Algunos estudios pequeños han observado posibles efectos en situaciones concretas, como la recuperación después de ejercicio intenso o determinados parámetros relacionados con la hidratación.

Sin embargo:

  • los estudios disponibles son pocos;
  • las muestras suelen ser reducidas;
  • los resultados no son consistentes.

Por ello, no puede recomendarse de forma generalizada basándose en estos posibles efectos.

Entonces, ¿merece la pena?

Puede ser una buena opción si:

  • tiene una composición mineral que te interesa;
  • te gusta su sabor;
  • te ayuda a beber suficiente agua.

Pero no porque vaya a «alcalinizar» tu organismo.

Curiosidad científica: la capacidad tampón

Las aguas ricas en bicarbonato pueden neutralizar parcialmente la acidez del contenido gástrico y, en determinadas personas, influir sobre los síntomas de acidez o reflujo.

El bicarbonato también participa en el equilibrio ácido-base, aunque el organismo regula este equilibrio principalmente mediante los pulmones y los riñones.

¿Y la jarra Alkanatur?

La principal utilidad de una jarra filtrante no es «alcalinizar» el cuerpo, sino mejorar determinadas características del agua y reducir algunos compuestos, dependiendo del sistema y de su certificación.

Si el sistema también aporta calcio o magnesio, la remineralización puede ser un atributo adicional. Un pH ligeramente más alcalino sería secundario frente a la calidad general y la composición del agua.

14. ¿El café deshidrata?

Es uno de los mitos más extendidos sobre la hidratación.

La cafeína puede tener un ligero efecto diurético, especialmente en personas que no la consumen habitualmente.

Sin embargo, quienes toman café con frecuencia desarrollan tolerancia y ese efecto disminuye considerablemente.

Además, el café está compuesto principalmente por agua y también contribuye a la ingesta diaria de líquidos.

Esto no significa que convenga abusar. Un consumo elevado de cafeína puede alterar el sueño, aumentar la ansiedad en personas sensibles o provocar molestias digestivas.

Idea clave: el café no deshidrata cuando se consume con moderación y puede formar parte de la ingesta diaria de líquidos.

15. ¿Es malo beber agua durante las comidas?

No.

No existe evidencia científica que demuestre que beber agua durante las comidas perjudique la digestión en personas sanas.

El agua ayuda a formar el bolo alimenticio y facilita el paso de los alimentos por el tubo digestivo.

Tampoco diluye los jugos gástricos hasta el punto de impedir la digestión. El estómago regula continuamente la producción de ácido y enzimas digestivas.

Beber grandes cantidades muy rápidamente mientras comemos sí puede aumentar la sensación de plenitud o resultar incómodo para algunas personas.

Idea clave: beber uno o dos vasos de agua durante las comidas es compatible con una buena digestión.

16. ¿Puede ser peligroso beber demasiada agua?

Sí.

Aunque es poco frecuente, beber grandes cantidades de agua en muy poco tiempo puede ser peligroso.

Cuando ingerimos mucha más agua de la que los riñones pueden eliminar, el sodio de la sangre se diluye. Esta situación se conoce como hiponatremia.

Si el sodio disminuye demasiado, el agua entra en las células por ósmosis. En el cerebro, esto puede provocar un edema cerebral que requiere atención médica urgente.

La hiponatremia se ha descrito, por ejemplo, en:

  • corredores de maratón que beben grandes cantidades de agua sin reponer electrolitos;
  • personas que realizan ejercicio prolongado con mucha sudoración;
  • retos virales que consisten en beber mucha agua en muy poco tiempo.

Es una situación poco frecuente y normalmente puede evitarse adaptando la hidratación al ejercicio y reponiendo electrolitos cuando las pérdidas de sudor son importantes.

Idea clave: tan importante como beber suficiente agua es no excederse. La hidratación consiste en mantener el equilibrio entre agua y minerales, no en beber la mayor cantidad posible.

Si solo recuerdas una idea…

Durante años nos enseñaron que hidratarse consistía simplemente en beber más agua.

Hoy sabemos que es bastante más complejo.

Una buena hidratación depende de:

  • beber cuando tu cuerpo lo necesita;
  • obtener agua también de los alimentos;
  • mantener un buen equilibrio de minerales;
  • adaptar la hidratación al clima y la actividad física;
  • respetar tus ritmos biológicos.

Porque la hidratación no consiste en llenar una botella.
Consiste en ayudar a tu organismo a mantener el equilibrio.
Y ese equilibrio empieza mucho antes del primer vaso de agua.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Las necesidades de hidratación pueden variar según el estado de salud, la medicación, la actividad física y otras circunstancias individuales.