El infarto no empieza en el corazón

Lo que nadie te contó sobre el colesterol, el azúcar, tus encías y las arterias

No es tu culpa. Pero sí es tu responsabilidad conocer qué puede provocar una de las principales causas de muerte en Occidente: los problemas cardiovasculares.

Si te preguntara ahora mismo cuál es la principal causa de un infarto, probablemente responderías:

El colesterol.

Y tendría sentido.

Llevamos décadas escuchándolo.

Colesterol. Grasa. Arterias obstruidas. Infarto. Fin de la historia.

Pero...

¿Y si te dijera que una parte importante de los infartos ocurre en personas con colesterol LDL considerado normal?

Sí. Has leído bien.

Entonces la pregunta es inevitable:

Si el colesterol está “bien”, ¿por qué seguimos infartándonos?

La respuesta es sencilla:

Porque la salud cardiovascular es mucho más que colesterol.

Tus arterias son como una autopista

Imagina una autopista.

Puedes contar cuántos coches circulan. Pero eso no te dice si el asfalto está en buen estado. Ni si hay obras. Ni si hay baches. Ni si está llena de accidentes.

Con tus arterias ocurre exactamente lo mismo.

El colesterol es uno de los vehículos que circulan.

Pero la verdadera pregunta es:

¿Cómo está la carretera?

Es decir:

  • ¿Cómo está tu inflamación?
  • ¿Cómo está tu metabolismo?
  • ¿Cómo está tu endotelio?
  • ¿Cómo está tu estilo de vida?

Como explica la Dra. Irene Narváez, la salud cardiovascular es la suma de inflamación, metabolismo y salud endotelial.

Y ahí es donde empieza la verdadera historia.

El azúcar habla con tus arterias

Durante años hemos tenido miedo al aceite de oliva. A los huevos. A los frutos secos. A la grasa.

Mientras tanto, muchas veces el verdadero protagonista pasaba desapercibido:

El exceso de azúcar.

Cuando consumimos refrescos, bollería, galletas, zumos azucarados o ultraprocesados de forma habitual, ocurre algo importante.

El hígado transforma parte de ese exceso de azúcar en triglicéridos.

Además:

  • Aumenta la inflamación.
  • Favorece la resistencia a la insulina.
  • Daña el endotelio.
  • Puede acelerar el deterioro cardiovascular.

Por eso hoy sabemos que no se trata simplemente de comer menos grasa.

Se trata también de reducir azúcares simples y refinados.

El gran olvidado: el óxido nítrico

Probablemente nunca te hayan hablado de él.

Y, sin embargo, es una de las moléculas más importantes para el buen funcionamiento de tus arterias.

El óxido nítrico.

Su función principal es sencilla:

  • Relajar las arterias.
  • Mejorar la circulación.
  • Favorecer la vasodilatación.
  • Ayudar a regular la presión arterial.
  • Proteger el endotelio.

Cuanto mejor produces óxido nítrico, mejor pueden funcionar tus vasos sanguíneos.

Y aquí viene lo interesante: puedes favorecer su producción de forma natural.

Cómo producir más óxido nítrico

Toma el sol

Los rayos UVA favorecen la liberación de óxido nítrico almacenado en la piel.

Esto puede ayudar a mejorar la circulación, favorecer la vasodilatación y contribuir a una mejor regulación de la presión arterial.

Come nitratos naturales

Algunas de las mejores fuentes son:

  • Remolacha
  • Espinacas
  • Rúcula
  • Acelgas
  • Lechuga

Por eso nuestro Gazpacho Linverd con remolacha se ha convertido en uno de los productos estrella durante esta Semana de la Salud Cardiovascular.

Cuida tu boca

Aquí llega una de las sorpresas.

Las bacterias beneficiosas de la boca participan en la producción de óxido nítrico a partir de los nitratos que comes.

Si existe disbiosis oral, puede haber menos bacterias beneficiosas, menos producción de óxido nítrico y menor apoyo para la salud cardiovascular.

Sí. Tus encías también hablan con tu corazón.

Muévete

Cada paseo, cada sesión de ejercicio y cada escalera que subimos estimula la producción de óxido nítrico.

Por eso el movimiento no solo fortalece músculos. También fortalece arterias.

Y hablando de movimiento…

Caminar: la medicina más infravalorada

Si existiera una pastilla capaz de:

  • Mejorar el endotelio.
  • Ayudar a reducir la presión arterial.
  • Favorecer el óxido nítrico.
  • Ayudar a controlar la glucosa.
  • Contribuir a reducir triglicéridos.
  • Ayudar a disminuir la inflamación.

Sería un éxito mundial.

La buena noticia es que existe.

Y es gratis.

Caminar.

No necesitas correr maratones. No necesitas entrenar dos horas al día.

Necesitas moverte.

Entre 10.000 y 15.000 pasos al día pueden ser una gran referencia. Huye de los ascensores, aparca más lejos el coche y baja dos paradas antes de metro para acabar andando.

Porque cada paso que das es una inversión directa en tus arterias.

Los alimentos que más queremos para nuestras arterias

Si tuviéramos que elegir algunos de los mejores aliados cardiovasculares, serían:

  • Pescado azul pequeño rico en omega 3: sardinas, boquerones, caballa, melva, salmón...
  • Nueces
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Té verde matcha
  • Cacao puro
  • Frutos rojos
  • Verduras de hoja verde
  • Remolacha

No porque exista un alimento milagroso.

Sino porque todos ellos aportan nutrientes que ayudan a reducir la inflamación, proteger el endotelio y mejorar la salud metabólica.

Los productos Linverd que más recomendamos esta semana

  • Gazpacho Linverd con remolacha y vinagre de manzana: para favorecer la producción natural de óxido nítrico.
  • Conservas de pescado azul Como Como y Biocop: una forma práctica y deliciosa de incorporar pescado azul.
  • Omega 3 Webotanix: EPA y DHA de alta calidad.
  • Pure Omega líquido: ideal para personas con dificultades para tragar cápsulas, niños o personas mayores con problemas de deglución.
  • Hummus de nueces y romero Sorribas: con nueces, uno de los alimentos con más interés en salud cardiovascular por su contenido en omega 3 ALA.
  • Full Fiber Protein Glorioso: la fibra puede ayudar a captar colesterol LDL y contribuir a reducir sus niveles en sangre.
  • Oil Pulling Georganics: con carbón activo y/o menta, para ayudarte a cuidar tu salud bucal.

La salud cardiovascular se construye cada día

No queremos que te obsesiones con el colesterol.

Queremos que entiendas algo mucho más importante:

La salud cardiovascular se construye cada día.

Con lo que comes. Con cómo te mueves. Con cómo duermes. Con cómo gestionas el estrés. Con cómo cuidas tu boca. Con los hábitos que repites una y otra vez.

Porque el infarto no empieza en el corazón.

Empieza años antes.

Y la buena noticia es que hoy mismo puedes empezar a cambiar la historia de tus arterias.